Corría el año de 1995, el mundo se agitaba en todas partes, la capa de ozono se deshacía sobre nuestras cabezas y se estrenó Jumanji, protagonizada por Robin Williams, Kirsten Dunst y Bradley Pierce

… Eso fue por aquellos años… Recién pasado 2017 llega a nosotros el remake/reboot del filme, protagonizado esta vez por Dwayne “The Rock” Johnson (Dr. Smolder Bravestone/Spencer), Jack Black (Profesor Shelly Oberon/Bethany), Karen Gillan (Ruby Roundhouse/Martha), y Kevin Hart (Franklin “Mouse” Finbar/Fridge).

Antes de hablar sobre la calidad de la trama, aclararé que nunca he visto la versión de 1995, por lo que no tengo referencia alguna como para decir “Esto en la película era diferente”, “Cambiaron tal cosa…”, así que creo que mi opinión resultará un poco más neutral.

En un intento por revitalizar y renovar la marca, Columbia Pictures nos envía de vuelta a Jumanji, aunque con un toque más “actual”, y cuando digo actual, quiero decir que alguien pensó que era moderno usar cartuchos de SNES… En fin…

La trama inicia en el año 1996, con un joven Alex Vreeke (Mason Guccione), recibiendo el mítico tablero de Jumanji de manos de su padre, quien lo encontró abandonado en la playa. Al tratarse de un juego de mesa, Alex arroja la caja en algún lugar de la repisa para, posteriormente, seguir jugando en su consola. A medianoche, el tablero se transforma mágicamente en un cartucho de SNES, despertando de paso a Alex, quien decide que es buena idea tomarlo y jugarlo, siendo así, absorbido por el juego.

La historia salta algunos años hasta llegar a la actualidad, donde nos encontramos con Spencer (Alex Wolff), Bethany (Madison Iseman), Fridge (Ser’Darius Blain), y Martha (Morgan Turner). Cada uno de estos chicos son 100% cliché y 0% originalidad; ahí tenemos al súper-geek (no todos somos así, ¿o sí?), la chica popular, la que pasa inadvertida y el chico atlético.

Todos estos clichés personajes son presentados en pequeños clips al inicio de la trama central, y que convergen cuando cada uno de ellos está en la escuela y acaban en la oficina del director para ser asignados a detención. Al presentarse a detención es cuando encuentran el mismo cartucho de SNES con todo y consola, y de igual forma, son absorbidos por el juego y enviados a Jumanji.

Dentro de Jumanji se encuentran con Van Pelt (Bobby Cannavale), un antagonista que pasa de noche totalmente, ya que sus intervenciones, bien podrían haber sido omitidas y no hubiesen afectado la trama de ninguna manera. Aquí es donde tendría que brillar el carisma de los protagonistas, pero el resultado queda bastante a medias.

Karen Gillan, en un intento de aparentar ser una chica tímida y reservada pasa a ser muy simple y acartonada con su papel, en contraste, habría que destacar la capacidad de Jack Black para dar vida e identidad a su personaje, además de conservar de forma convincente y entretenida su cliché asignado; de The Rock obtenemos lo que ya habría de esperar  y Kevin Hart llega a aburrir con su histeria sobreactuada.

Gran parte del humor manejado durante la película resulta de lo más simple, aunque tiene momentos en los que hace chistes subidos de tono, sin ser realmente ofensivos, cosa que se agradece (porque a esas alturas ya me estaba aburriendo). Como ya hice mención anteriormente, el mérito suele llevárselo Jack Black, cuya actuación se ve bastante influenciada –y mejorada– por un estilo que bien podría manejar Zach Galifianakis.

En el apartado visual, se puede decir que los efectos de CGI son notorios y un poco abusivos, pero es que solo así podrías conseguir una estampida, se privilegia la espectacularidad de la jungla y en cuanto a cámara, los encuadres son para impresionar más que para transmitir emociones. Eso es algo que salta a la vista cuando, durante la trama, los personajes empiezan a “aprender y empatizar” porque realmente no te crees nada de eso. Por su parte, el apartado sonoro no es la cosa más destacable, pero tampoco resulta olvidable, quedando en un plano bastante simple, pero no tan mediocre como cabría esperar.

Finalmente hay que decirlo, se trata de un blockbuster, por lo que no hay ninguna profundidad, ni drama, ni moraleja que valga la pena destacar, así que no me sorprendería que al salir de la sala, se les olvide que hicieron de su vida durante las últimas dos horas (así es, la película dura 2 horas), pero en fin, que la disfruten.