Esta serie de origen británico-canadiense llega a Netflix y nos presenta a Hilda, una niña que vive junto a su madre y su zorro-ciervo en medio de un bosque con varias criaturas mágicas.

Si bien al principio la serie muestra un cambio en su ambientación, es un cambio que le da un giro bastante refrescante y que, además, permite la inclusión de más personajes y una variedad de situaciones.

Aunque la clasificación de edad puede parecer engañosa (está clasificada como TV-Y7), me pareció muy agradable para todas las edades ya que la historia, aunque sencilla y entendible para niños, resulta muy amena para los adultos. También, presenta escenas muy enternecedoras, pese a que un par de arcos finales están algo desperdiciados.

Es muy notorio que el arte es muy limpio, desde los escenarios hasta el diseño de los mismos personajes y sus respectivas animaciones. Resalta mucho el hecho de que las ambientaciones tienen una especie de esencia nórdica, sobre todo cuando notas que los personajes leen rúnico (en serio). Incluso, me atrevo a decir que después de dos o tres episodios, el arte me resultaba muy parecido al visto en “Song of the Sea” (2014), resultando en que, efectivamente, la serie está ambientada en una Escandinavia del siglo pasado.

Otro aspecto que me resultó muy llamativo es la música de la serie, pues tiene un sonido que me recuerda a bandas de synth-pop como M83 mezclado con las guitarras suaves y melódicas del rock indie en las partes más “intensas” de la serie.

Por otro lado, algo que me resultó conflictivo en la serie es el hecho de que los episodios son muy auto conclusivos, es decir, presentan un problema al inicio del episodio, que se cierra al final del mismo. Sin embargo, es de aplaudirse el hecho de que los problemas se solucionan de forma “pacífica” y, con inteligencia en la mayoría de los casos, esos mismos cierres son los que afectan la percepción de profundidad en el desarrollo de los personajes, principalmente en el caso de los secundarios, como lo son los amigos humanos de Hilda.

Como mencioné al inicio, hay un par de arcos desperdiciados en mi opinión, y es que podían dar lugar a un desarrollo más maduro de la serie, sin la necesidad de invadir el aspecto “infantil” de la serie, haciendo que la serie se volviera un producto más ameno para todo el público (si bien el público objetivo son los niños en sí).

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