Sex Education [Opinión]

Llega a Netflix esta serie británica con un tema que puede o no sacudir a la gente como lo es hablar de sexualidad abiertamente.

Durante ocho episodios seguimos a Otis (Asa Butterfield), Maeve (Emma Mackey), y Eric (Ncuti Gatwa), en su búsqueda por proporcionar terapia sexual a toda una preparatoria, mientras se descubren a sí mismos.

Ahora que terminamos las presentaciones tengo que decir que elegí ver la serie solamente para saber de qué forma tratan un tema tan relativamente volátil; y tengo que decir que me alegra ver que fue llevado de tan buena manera.

Creo que me gustaría empezar por el apartado visual en el que tenemos unas vistas muy panorámicas, y con una paleta de colores bastante cálida, incluyendo la casa roja de Otis. Por otro lado, la música es muy buena, y bastante ad-hoc al momento en el que se utiliza.

Como dije previamente, los protagonistas se van descubriendo a sí mismos durante el desarrollo de los episodios, mientras van tratando temas un poco más auto-conclusivos a lo largo de los mismos. Así pues, vemos como Otis empieza a ganar carácter y a ser un poco más extrovertido, o como Maeve empieza a suavizarse luego de empezar como la clásica badass de la clase.

También quiero resaltar que la serie nunca detiene su dinamismo, ya que, si bien hay segmentos que aburren un poco, la serie mantiene la expectación y las ganas de ver que pasa después, logrando que empaticemos en mayor o menor medida con los personajes.

Como punto final creo que al final de la serie, cuando pareciera que los hilos se empiezan a cerrar, se abren aún más, con un desarrollo mayor de los personajes ya existentes.

Bonus: Creo que a más de uno le podrían servir terapias como las de Otis.

Shiki Oriori: Sabores de la Juventud [Opinión]

No soy un gran fanático del anime, y si llego a verlo, es porque me llamó poderosamente la atención o cedí a la presión de mis amigos. Una vez aclarado este punto, puedo decir que no sé cómo acabé viendo esta propuesta de Netflix. Quizá, tuvo que ver el hecho de que en la miniatura apareciese la imagen de unos fideos de muy buena apariencia.

Algo con lo que quiero comenzar es el hecho de que se trata de una compilación de tres cortometrajes que narran tres historias, cuyo único tema en común es, al parecer, el sentimiento de nostalgia por un pasado que parecía más simple y brillante.

La primera historia recurre a la nostalgia con un plato de fideos que, de modo sospechoso, es el que ilustra la presentación. Esto, da pie a una trama que, según considero, apela a la perdida de unidad familiar en un mundo tan digitalizado. Mediante una especie de cronología basada en la calidad de sus fideos, el protagonista nos presenta las diferentes etapas de su vida. Desde su tierna infancia hasta una gris etapa adulta, pero logrando un nivel de compenetración que nos hace entender y meditar el mensaje que parece darnos, que es el de reunirnos con nuestras raíces de vez en cuando.

Por su parte, durante el segundo cortometraje, se nos presenta a una modelo cuya carrera parece encontrarse al borde del declive, desplazada por modelos más jóvenes y más bellas (esto último alentado por sus propias inseguridades). A todo esto, hay que sumarle el estrés personal de ser la encargada de mantener a su hermana menor. Toda esta presión se vuelve presente a lo largo de la trama… Y desemboca en una trama muy previsible. Así es, realmente esta historia es bastante cliché y, tiene el clásico final “felices para siempre” en el que todo se arregla y todos acaban felices.

Finalmente, el tercer corto, nos lleva a conocer la historia de un amor juvenil frustrado por una serie de eventos desafortunados, cuyas consecuencias se resienten aún hasta la actualidad, derivándose en la infelicidad de su protagonista. Al igual que en el caso anterior, la historia termina con un “felices para siempre” después de un Deus ex machina, en el que todo se arregla con el “inesperado” regreso de esa persona especial y una especie de moraleja que pareciera decirnos “sigue tus sueños”. ¿Totalmente cliché? Sí, y acentúa la molestia dejada por la historia anterior.

En cuanto al apartado artístico, es bueno con una calidad visual, principalmente, en los entornos y los objetos; sintiéndose un poco como si los personajes fueron dejados al último minuto. Por otro lado, algo que resulta chocante es el hecho de que la música es muy simple y carente de matices, a tal grado que podrían haberlo removido sin siquiera notar un cambio en la forma de narrar la historia.

Creo que, al final de todo, Shiki Oriori es un buen experimento que nos muestra un poco de la vida cotidiana de una ciudad China, pero no pasa de ser un experimento. Sin embargo y, desafortunadamente, un experimento que nunca logra establecer una conexión real. Aunque, si quieres devanarte la cabeza pensando, creo que la moraleja se podría traducir en algo como: ¿Acaso vivimos como soñamos hacerlo? O, ¿tuvimos que conformarnos con dejar nuestros sueños aparcados?

BoJack Horseman 5ta temporada [Opinión]

BoJack Horseman es una serie que tiene un arranque flojo y algo superficial durante la primera mitad de la primera temporada. Dicho lo anterior, hay que tener en mente que el desarrollo de sus personajes llega a un punto soberbio en esta quinta temporada.

Los personajes, incluso aquellos que comenzaron como secundarios (como Todd o Princess Carolyn), han logrado crecer a un punto tal, que mueres de ansias de conocer un poco más sobre como llegarán a su destino, y si saben cuál es.

Es muy difícil hablar de que es lo que la hace resaltar por sobre lo demás. Algo que hay que tomar en cuenta es que, al verla, es notable como los personajes terminan en el mismo punto en el que comenzaron. Es decir, no fueron capaces de progresar en sus objetivos, pero si en su desarrollo y, es que en episodios como Free Churro o Mr. PeanutButter’s Boos, vemos un nivel de introspección que logra filtrarse en todos aquellos que lo ven, por afrontar cosas como el deseo de aceptación o la necesidad de madurar, y esto es por citar ejemplos rápidos.

Seguido, el episodio final es refrescante porque cierra varios arcos interesantes, y que sacuden las bases de la mayoría de los personajes -si no es que de todos-. No obstante, también resulta intrigante porque se abren nuevas líneas sobre las que se puede realizar una disección aún más a fondo del protagonista, a quién hemos ido conociendo cada vez más a lo largo de estas cinco temporadas.

Creo que hay que hacer especial mención a que los episodios son tan amenos, que si ves toda la temporada de un tirón -como he hecho yo-, no vas a notar lo rápido que pasa el tiempo, hasta que no ves las sugerencias después del episodio final.

Hilda… Una serie para todos. [Opinión]

Esta serie de origen británico-canadiense llega a Netflix y nos presenta a Hilda, una niña que vive junto a su madre y su zorro-ciervo en medio de un bosque con varias criaturas mágicas.

Si bien al principio la serie muestra un cambio en su ambientación, es un cambio que le da un giro bastante refrescante y que, además, permite la inclusión de más personajes y una variedad de situaciones.

Aunque la clasificación de edad puede parecer engañosa (está clasificada como TV-Y7), me pareció muy agradable para todas las edades ya que la historia, aunque sencilla y entendible para niños, resulta muy amena para los adultos. También, presenta escenas muy enternecedoras, pese a que un par de arcos finales están algo desperdiciados.

Es muy notorio que el arte es muy limpio, desde los escenarios hasta el diseño de los mismos personajes y sus respectivas animaciones. Resalta mucho el hecho de que las ambientaciones tienen una especie de esencia nórdica, sobre todo cuando notas que los personajes leen rúnico (en serio). Incluso, me atrevo a decir que después de dos o tres episodios, el arte me resultaba muy parecido al visto en “Song of the Sea” (2014), resultando en que, efectivamente, la serie está ambientada en una Escandinavia del siglo pasado.

Otro aspecto que me resultó muy llamativo es la música de la serie, pues tiene un sonido que me recuerda a bandas de synth-pop como M83 mezclado con las guitarras suaves y melódicas del rock indie en las partes más “intensas” de la serie.

Por otro lado, algo que me resultó conflictivo en la serie es el hecho de que los episodios son muy auto conclusivos, es decir, presentan un problema al inicio del episodio, que se cierra al final del mismo. Sin embargo, es de aplaudirse el hecho de que los problemas se solucionan de forma “pacífica” y, con inteligencia en la mayoría de los casos, esos mismos cierres son los que afectan la percepción de profundidad en el desarrollo de los personajes, principalmente en el caso de los secundarios, como lo son los amigos humanos de Hilda.

Como mencioné al inicio, hay un par de arcos desperdiciados en mi opinión, y es que podían dar lugar a un desarrollo más maduro de la serie, sin la necesidad de invadir el aspecto “infantil” de la serie, haciendo que la serie se volviera un producto más ameno para todo el público (si bien el público objetivo son los niños en sí).

Everything sucks!… O quizás no todo

¡Ah, los noventas! Una década marcada por el grunge y… bueno, algo tendrá que haber.

Antes que nada, creo que es momento de aclarar algo, siendo alguien nacido a mediados de esa década, lo cierto es que no tengo muchas memorias de la misma. Este factor resulta decisivo al momento de hablar de esta serie, exclusiva de Netflix.

Y es momento de preguntarse, ¿por qué resulta importante? Pues bien, creo que resulta importante porque a lo largo de la serie, veremos un montón de referencias a los infames 90’s. Todas estas referencias están ocultas en cosas tales como las expresiones, la música ambiental, e incluso el vestuario de nuestros personajes.

Si bien la trama de la serie comienza siguiendo a un trío de novatos en la ficticia Boring High School (Tyler [Quinn Liebling], McQuaid [Rio Mangini] y Luke [Jahi Di’Allo]), pronto toda la atención se desvía a Luke y su interés amoroso por Kate (Peyton Kennedy), otra protagonista (creo). De la misma forma, se abre una trama secundaria en la que vemos como los padres de Luke y Kate desarrollan una relación.

Creo que una de mis principales quejas es lo irritante que llega a resultar nuestro emergente protagonista, y como las sub-tramas de algunos personajes parecen simplemente desaprovechadas. Esta sensación desafortunadamente se hace más fuerte en los momentos en los que nuestros novatos empiezan a desarrollar sus puntos de vista, y en el momento en el que sus intereses se empiezan a “personalizar”, ya que en un inicio, los tres se mueven como uno solo, o al menos, dan esa impresión.

Tengo que hacer una mención especial para el hecho de que, en las oportunidades que he tenido, mucha gente me ha comentado que los promocionales de la serie, les recuerdan muchísimo a Stranger Things, pero, antes de que se hagan con un juicio así de precipitado, he de decir que no comparte nada con esta serie, así que no se dejen llevar por las apariencias.

El accidente que los rusos ocultaron…

En 1945 finaliza la Segunda Guerra Mundial, y da origen al nuevo orden mundial, dominado por los estadounidenses en un lado, y los soviéticos en el otro. Una lucha ideológica que da lugar a una carrera armamentística sin precedentes, gracias en parte a los esfuerzos socialistas por conseguir la bomba atómica, misma que los americanos habían logrado desarrollar exitosamente.

Ahora que hemos entrado en contexto, es momento de hablar del lado soviético. Consiguieron desarrollar armamento nuclear en 1949 en una variedad de instalaciones esparcidas a lo largo y ancho del extenso territorio de la URSS. Una de estas instalaciones es la ubicada en Mayak, una serie de complejos militares localizados entre dos ciudades de Chelíabinsk, en la actual Rusia. Esta serie de edificios fueron construidos en un plazo de tiempo que abarca desde 1945 hasta 1948, en total secreto y con toda la celeridad posible.

El área de Kyshtym actualmente

Hay que tomar en cuenta que se trataba de mediados del siglo XX y que, bien o mal, los científicos soviéticos veían su trabajo dificultado por la gran cantidad de lagunas presentes en el estudio de la energía nuclear. Debido a esto, no se tomaron muchas precauciones al momento de diseñar las construcciones, ni se hicieron muchas contemplaciones al tratamiento de los residuos de la producción de material nuclear.

Solo por mencionar un ejemplo de lo anterior, basta mencionar que en un principio, el sistema de enfriamiento de los seis reactores era de ciclo abierto y que los residuos se arrojaban directamente al lago Kyzyltash. Pero volviendo al tema original, en 1957 tuvo lugar en estas instalaciones uno de los peores accidentes nucleares que ha habido hasta la fecha, solo por detrás de Chernóbil y Fukushima. Este incidente pasó a llamarse el desastre de Kyshtym. El 29 de septiembre de 1957, veintidós pueblos completos fueron evacuados en un lapso aproximado de diez horas sin ninguna explicación de por medio. Todo el ganado fue sacrificado y quemado, y a ningún habitante se le permitió llevarse nada más que lo puesto, por temor a la contaminación.

En total, aproximadamente 10 mil personas habían sido evacuadas sin ninguna explicación y de forma apresurada.

Mapa del alcance de contaminación estimado.

Unas horas antes, en Mayak todo transcurría como de costumbre, hasta que un tanque de refrigeración explotó, con una fuerza de entre 70 y 100 toneladas de TNT. Debido a esto, la barrera de hormigón que contenía el material nuclear terminó estallando y liberando la mitad del contenido al medio ambiente. La razón oficial de esta explosión se achaca los defectos de un segmento del sistema de refrigeración que había fallado previamente, en 1956, y que nunca fue reparado. De la misma forma, los reportes oficiales mencionan que no hubo muertes directas provocadas por el incidente, y aunque por lógica se podría suponer que si las hubo, nadie iba a quererlo decir.

En las décadas posteriores, la Unión Soviética se encargó de silenciar cualquier mención siquiera del incidente y sus consecuencias, entre las que podemos destacar una exposición a radiación peor incluso que la de Chernóbil. La cuestión realmente fue, ¿por qué callar ante un desastre así? Bien, la primera respuesta podría ser que se trataba de instalaciones militares secretas, que, para colmo, se dedicaban a producir armamento nuclear. Pero también se debería a que en aquél entonces los efectos de la radiación en el medio ambiente eran relativamente desconocidos, por lo que esperaban que cualquier anormalidad pasara desapercibida.

No fue hasta 1976 que se hicieron vagas referencias a que podría haber problemas causados debido a la contaminación liberada, pero aun hoy, el número de víctimas es desconocido; no obstante, se estima que la cantidad de muertos asciende a más de 8,000 (cálculos logrados gracias al estudio epidemiológico de enfermedades producidas por la radiación en el área).

Placa memorial de Mayak

Para terminar, quisiera añadir un dato curioso al respecto; se cree que la CIA también se enteró de esta explosión nuclear, pero prefirieron guardar silencio por temor a la histeria colectiva que podría producir en la población el temor a un suceso de similar magnitud en territorio americano.

¿Recuerdas Jumanji, Bart? ¡Volvió…!

Corría el año de 1995, el mundo se agitaba en todas partes, la capa de ozono se deshacía sobre nuestras cabezas y se estrenó Jumanji, protagonizada por Robin Williams, Kirsten Dunst y Bradley Pierce

… Eso fue por aquellos años… Recién pasado 2017 llega a nosotros el remake/reboot del filme, protagonizado esta vez por Dwayne “The Rock” Johnson (Dr. Smolder Bravestone/Spencer), Jack Black (Profesor Shelly Oberon/Bethany), Karen Gillan (Ruby Roundhouse/Martha), y Kevin Hart (Franklin “Mouse” Finbar/Fridge).

Antes de hablar sobre la calidad de la trama, aclararé que nunca he visto la versión de 1995, por lo que no tengo referencia alguna como para decir “Esto en la película era diferente”, “Cambiaron tal cosa…”, así que creo que mi opinión resultará un poco más neutral.

En un intento por revitalizar y renovar la marca, Columbia Pictures nos envía de vuelta a Jumanji, aunque con un toque más “actual”, y cuando digo actual, quiero decir que alguien pensó que era moderno usar cartuchos de SNES… En fin…

La trama inicia en el año 1996, con un joven Alex Vreeke (Mason Guccione), recibiendo el mítico tablero de Jumanji de manos de su padre, quien lo encontró abandonado en la playa. Al tratarse de un juego de mesa, Alex arroja la caja en algún lugar de la repisa para, posteriormente, seguir jugando en su consola. A medianoche, el tablero se transforma mágicamente en un cartucho de SNES, despertando de paso a Alex, quien decide que es buena idea tomarlo y jugarlo, siendo así, absorbido por el juego.

La historia salta algunos años hasta llegar a la actualidad, donde nos encontramos con Spencer (Alex Wolff), Bethany (Madison Iseman), Fridge (Ser’Darius Blain), y Martha (Morgan Turner). Cada uno de estos chicos son 100% cliché y 0% originalidad; ahí tenemos al súper-geek (no todos somos así, ¿o sí?), la chica popular, la que pasa inadvertida y el chico atlético.

Todos estos clichés personajes son presentados en pequeños clips al inicio de la trama central, y que convergen cuando cada uno de ellos está en la escuela y acaban en la oficina del director para ser asignados a detención. Al presentarse a detención es cuando encuentran el mismo cartucho de SNES con todo y consola, y de igual forma, son absorbidos por el juego y enviados a Jumanji.

Dentro de Jumanji se encuentran con Van Pelt (Bobby Cannavale), un antagonista que pasa de noche totalmente, ya que sus intervenciones, bien podrían haber sido omitidas y no hubiesen afectado la trama de ninguna manera. Aquí es donde tendría que brillar el carisma de los protagonistas, pero el resultado queda bastante a medias.

Karen Gillan, en un intento de aparentar ser una chica tímida y reservada pasa a ser muy simple y acartonada con su papel, en contraste, habría que destacar la capacidad de Jack Black para dar vida e identidad a su personaje, además de conservar de forma convincente y entretenida su cliché asignado; de The Rock obtenemos lo que ya habría de esperar  y Kevin Hart llega a aburrir con su histeria sobreactuada.

Gran parte del humor manejado durante la película resulta de lo más simple, aunque tiene momentos en los que hace chistes subidos de tono, sin ser realmente ofensivos, cosa que se agradece (porque a esas alturas ya me estaba aburriendo). Como ya hice mención anteriormente, el mérito suele llevárselo Jack Black, cuya actuación se ve bastante influenciada –y mejorada– por un estilo que bien podría manejar Zach Galifianakis.

En el apartado visual, se puede decir que los efectos de CGI son notorios y un poco abusivos, pero es que solo así podrías conseguir una estampida, se privilegia la espectacularidad de la jungla y en cuanto a cámara, los encuadres son para impresionar más que para transmitir emociones. Eso es algo que salta a la vista cuando, durante la trama, los personajes empiezan a “aprender y empatizar” porque realmente no te crees nada de eso. Por su parte, el apartado sonoro no es la cosa más destacable, pero tampoco resulta olvidable, quedando en un plano bastante simple, pero no tan mediocre como cabría esperar.

Finalmente hay que decirlo, se trata de un blockbuster, por lo que no hay ninguna profundidad, ni drama, ni moraleja que valga la pena destacar, así que no me sorprendería que al salir de la sala, se les olvide que hicieron de su vida durante las últimas dos horas (así es, la película dura 2 horas), pero en fin, que la disfruten.

Top 5: Zombies en videojuegos

¡Ah, zombies! Nuestros viejos conocidos. Ya sea porque surgen debido a encantamientos, virus o mutaciones, los zombies han pasado a formar parte natural del mundo del entretenimiento. Son los enemigos más fáciles de presentar, y es que carecen de conciencia, imaginación o identidad al menos, y es que en algunas ocasiones ni siquiera nos dicen por qué están ahí, solo están y nos toca deshacernos de ellos. Es por eso que me di a la tarea de enlistar los que, en mi opinión, son los 5 momentos en los que los zombies fueron los auténticos protagonistas

5. Enfermeras en Silent Hill

Tengo que aceptarlo, más que miedo, este tipo de zombies, me produjo desagrado y un desconcierto terrible. Y es que se trata de seres que nacen de la mente de nuestro protagonista, lo que me hace preguntarme, ¿qué clase de psique tan dañada puede crear algo así? Creo que jamás podré tener una respuesta a esa pregunta, pero, honestamente, tampoco creo que la quiera saber.

4. Alone in the Dark

Este título, inspirado en el universo de terror creado por H. P. Lovecraft nos muestra el modelo habitual de zombie, lento y torpe. Ahora que lo pienso, en el presente, a nadie le provocaría miedo, pero en aquel momento, esos polígonos mal renderizados fueron los reyes de las pesadillas de aquellos tiempos.

3. The Flood en Halo: CE

La primera aparición de estos “zombies espaciales” tiene un lugar especial en mis miedos, y es que desde su aparición en forma de horda, hasta la música que nos acompaña durante ese primer nivel, nos llena de total tensión. Es en ese momento en el que ni la armadura Mjolnir puede salvar a Master Chief, y lo sabemos por la forma en que nos bajan los escudos.

2. Necromorphs en Dead Space

Continuando con los zombies en el espacio, toca el turno de visitar la Ishimura, donde toda la tripulación se vio transformada en Necromorphs. Estos seres son duros de matar y tienen la costumbre de atacar por arriba. Nuestro primer enfrentamiento deja claro esto, y también nos enseña que no hay ningún lugar seguro en la nave.

1. Nemesis en Resident Evil 3

Quizás el primer encuentro con zombies fuera más impactante, pero creo que resulta peor cruzarnos con Nemesis, ya que hasta entonces, los zombies que nos acosaban eran lentos y carecían de inteligencia. Este mutante resulta diferente, ya que es más rápido y bastante peligroso. Gracias a esto, millones de niños (y no tan niños) han aporreado los controles de sus consolas al escuchar su terrible grito. ¡¡STAAAAARS!!

American Gods, se trata de creer

Los dioses viven entre nosotros, y siempre han estado ahí, como una representación de la memoria colectiva de la humanidad. De ahí surgen sus poderes, y de ahí obtienen la energía que necesitan para vivir. Se mueven de nación en nación, allá donde haya alguien con fe y que crea en sus cultos. Partiendo de aquí, queda preguntarse, ¿qué pasa cuando los viejos dioses llegan a América?

Partiendo de la premisa planteada arriba, la historia sigue los pasos de Shadow Moon (Ricky Whittle), al momento de salir de prisión, después de tres años, y con la noticia de que su esposa y su mejor amigo acababan de fallecer en un accidente de tráfico. Es ahí en donde se aparece Mr. Wednesday (Ian McShane), ofreciéndole un nuevo trabajo, como su guardaespaldas.

Durante los siguientes episodios, Amazon nos presenta las formas físicas de aquellos dioses que han existido dentro del imaginario colectivo, así como de otros seres, tales como los jinn o los leprechauns, los genios árabes o los duendes malditos, respectivamente. A modo de trama paralela, por su parte, vemos que ha sido de Laura Moon (Emily Browning), la difunta esposa de Shadow, y su búsqueda por volver a la vida y reunirse con él.

La serie, como muchos saben, se encuentra basada en el best-seller del mismo nombre, escrito por Neil Gaiman. Hay que resaltar el hecho de que el mismo escritor es uno de los productores de la serie, por lo que la serie respeta varios de los elementos originales, aunque, como en el caso de Game of Thrones, los sucesos se dan de forma diferente a como son mencionados en las versiones impresas.

El estilo de fotografía así como el sonido resultan por ser aspectos bastante cuidados dentro de la serie, y que marcan una gran diferencia al momento de separar a los dioses nuevos de los antiguos. La forma de estructurar la serie nos permite adentrarnos en el pasado de los dioses antiguos que aparecen en algún determinado momento, nos dan la oportunidad de conocer un poco más del legado que añoran, y que desean restaurar, dando origen a todos los sucesos que desencadenan la trama central.

Como extra, hay que añadir lo bien logrado que resulta el traer la trama del libro a la pantalla, no solo en el aspecto de efectos visuales -que no son lo mejor, pero tampoco resultan tan falsos como en otros casos-, sino también el hecho de que el libro fue escrito allá por el 2001, y las tecnologías y medios de comunicación han cambiado bastante en más de una década. Este tipo de cambios se notan principalmente en la apariencia de los nuevos dioses, siendo quizás el más notorio Technical Boy (Bruce Langley), cuya apariencia y forma de hablar se apegan bastante a la de cualquier adolescente actual.

No pienso ahondar demasiado en el aspecto de “Diferencias con respecto al libro” porque, aunque si las hay y a veces cambian un poco los aspectos de cómo se desarrollan las cosas, hay que tener en mente que solo está basado, y no es una copia fiel al 100%. Para finalizar, tengo que añadir que en este caso los malos son bastante cool, así que mi bando ya está elegido, ¿y el de ustedes?

La búsqueda por restaurar el bastión

Bastion es un RPG indie de 2011, opera prima de Supergiant Games, publicado por Warner Bros. Interactive Entertainment, y que actualmente se encuentra disponible para la mayoría de las plataformas.

Lo que principalmente lo hizo destacar fue su estilo artístico así como la cámara isométrica, que nos daba una perspectiva diferente del entorno que nos rodeaba.

En Bastion nos ponemos en los zapatos de The Kid, un chico de pelo blanco que se despierta en una roca flotante, en donde el suelo aparece a nuestros pies al momento de caminar. Durante nuestras andanzas escuchamos la voz del narrador, quien nos da detalles de cada acción que hacemos, y si bien al principio esto podría resultar fastidioso, conforme pasa el juego deseamos escucharlo cada vez más, para conocer más detalles del mundo que nos rodea.

La campaña resulta más bien solitaria, no hay muchos NPC y la mayoría de éstos seguro que tratarán de atacarte. No obstante, y como mencioné anteriormente, su estilo tan bello y lleno de colores lo hace destacar, dándole un tono un tanto infantil, aun cuando al avanzar en la trama nos damos cuenta de que quizás no lo es tanto.

El apartado musical es bastante destacable y con influencias bastante notorias en determinadas zonas, como country y folklore oriental. Por su parte, no hay voces dobladas, lo cual, para un purista como su servidor, es una bendición.

Es un hecho que tenía tiempo sin tocar este título –siendo honesto, desde que lo adquirí allá por 2011- y sin duda fue un craso error. A lo largo de estos seis años se han ido añadiendo zonas a “Quién sabe dónde” (Who Knows Where). Estas zonas amplían la historia de los personajes que hemos ido conociendo a lo largo de la campaña, permitiéndonos conocer un poco más de sus pasados, logrando encariñarnos de poco en poco.

Algo que ya estaba cuando jugué por primera vez y que también hay que destacar, es la presencia de “dioses”, cuya función principal es hacer más difícil el juego, de forma similar a los cráneos de Halo, en un intento de añadir replay value al título, esto debido a su corta duración, de aproximadamente 4-6 horas, dependiendo de nuestro estilo de juego. Hay que decir que este viene a ser el punto más débil de este título, no obstante, al tratarse de un indie, creo que podría ser algo que puede pasarse por alto.