Shiki Oriori: Sabores de la Juventud [Opinión]

No soy un gran fanático del anime, y si llego a verlo, es porque me llamó poderosamente la atención o cedí a la presión de mis amigos. Una vez aclarado este punto, puedo decir que no sé cómo acabé viendo esta propuesta de Netflix. Quizá, tuvo que ver el hecho de que en la miniatura apareciese la imagen de unos fideos de muy buena apariencia.

Algo con lo que quiero comenzar es el hecho de que se trata de una compilación de tres cortometrajes que narran tres historias, cuyo único tema en común es, al parecer, el sentimiento de nostalgia por un pasado que parecía más simple y brillante.

La primera historia recurre a la nostalgia con un plato de fideos que, de modo sospechoso, es el que ilustra la presentación. Esto, da pie a una trama que, según considero, apela a la perdida de unidad familiar en un mundo tan digitalizado. Mediante una especie de cronología basada en la calidad de sus fideos, el protagonista nos presenta las diferentes etapas de su vida. Desde su tierna infancia hasta una gris etapa adulta, pero logrando un nivel de compenetración que nos hace entender y meditar el mensaje que parece darnos, que es el de reunirnos con nuestras raíces de vez en cuando.

Por su parte, durante el segundo cortometraje, se nos presenta a una modelo cuya carrera parece encontrarse al borde del declive, desplazada por modelos más jóvenes y más bellas (esto último alentado por sus propias inseguridades). A todo esto, hay que sumarle el estrés personal de ser la encargada de mantener a su hermana menor. Toda esta presión se vuelve presente a lo largo de la trama… Y desemboca en una trama muy previsible. Así es, realmente esta historia es bastante cliché y, tiene el clásico final “felices para siempre” en el que todo se arregla y todos acaban felices.

Finalmente, el tercer corto, nos lleva a conocer la historia de un amor juvenil frustrado por una serie de eventos desafortunados, cuyas consecuencias se resienten aún hasta la actualidad, derivándose en la infelicidad de su protagonista. Al igual que en el caso anterior, la historia termina con un “felices para siempre” después de un Deus ex machina, en el que todo se arregla con el “inesperado” regreso de esa persona especial y una especie de moraleja que pareciera decirnos “sigue tus sueños”. ¿Totalmente cliché? Sí, y acentúa la molestia dejada por la historia anterior.

En cuanto al apartado artístico, es bueno con una calidad visual, principalmente, en los entornos y los objetos; sintiéndose un poco como si los personajes fueron dejados al último minuto. Por otro lado, algo que resulta chocante es el hecho de que la música es muy simple y carente de matices, a tal grado que podrían haberlo removido sin siquiera notar un cambio en la forma de narrar la historia.

Creo que, al final de todo, Shiki Oriori es un buen experimento que nos muestra un poco de la vida cotidiana de una ciudad China, pero no pasa de ser un experimento. Sin embargo y, desafortunadamente, un experimento que nunca logra establecer una conexión real. Aunque, si quieres devanarte la cabeza pensando, creo que la moraleja se podría traducir en algo como: ¿Acaso vivimos como soñamos hacerlo? O, ¿tuvimos que conformarnos con dejar nuestros sueños aparcados?

BoJack Horseman 5ta temporada [Opinión]

BoJack Horseman es una serie que tiene un arranque flojo y algo superficial durante la primera mitad de la primera temporada. Dicho lo anterior, hay que tener en mente que el desarrollo de sus personajes llega a un punto soberbio en esta quinta temporada.

Los personajes, incluso aquellos que comenzaron como secundarios (como Todd o Princess Carolyn), han logrado crecer a un punto tal, que mueres de ansias de conocer un poco más sobre como llegarán a su destino, y si saben cuál es.

Es muy difícil hablar de que es lo que la hace resaltar por sobre lo demás. Algo que hay que tomar en cuenta es que, al verla, es notable como los personajes terminan en el mismo punto en el que comenzaron. Es decir, no fueron capaces de progresar en sus objetivos, pero si en su desarrollo y, es que en episodios como Free Churro o Mr. PeanutButter’s Boos, vemos un nivel de introspección que logra filtrarse en todos aquellos que lo ven, por afrontar cosas como el deseo de aceptación o la necesidad de madurar, y esto es por citar ejemplos rápidos.

Seguido, el episodio final es refrescante porque cierra varios arcos interesantes, y que sacuden las bases de la mayoría de los personajes -si no es que de todos-. No obstante, también resulta intrigante porque se abren nuevas líneas sobre las que se puede realizar una disección aún más a fondo del protagonista, a quién hemos ido conociendo cada vez más a lo largo de estas cinco temporadas.

Creo que hay que hacer especial mención a que los episodios son tan amenos, que si ves toda la temporada de un tirón -como he hecho yo-, no vas a notar lo rápido que pasa el tiempo, hasta que no ves las sugerencias después del episodio final.

Hilda… Una serie para todos. [Opinión]

Esta serie de origen británico-canadiense llega a Netflix y nos presenta a Hilda, una niña que vive junto a su madre y su zorro-ciervo en medio de un bosque con varias criaturas mágicas.

Si bien al principio la serie muestra un cambio en su ambientación, es un cambio que le da un giro bastante refrescante y que, además, permite la inclusión de más personajes y una variedad de situaciones.

Aunque la clasificación de edad puede parecer engañosa (está clasificada como TV-Y7), me pareció muy agradable para todas las edades ya que la historia, aunque sencilla y entendible para niños, resulta muy amena para los adultos. También, presenta escenas muy enternecedoras, pese a que un par de arcos finales están algo desperdiciados.

Es muy notorio que el arte es muy limpio, desde los escenarios hasta el diseño de los mismos personajes y sus respectivas animaciones. Resalta mucho el hecho de que las ambientaciones tienen una especie de esencia nórdica, sobre todo cuando notas que los personajes leen rúnico (en serio). Incluso, me atrevo a decir que después de dos o tres episodios, el arte me resultaba muy parecido al visto en “Song of the Sea” (2014), resultando en que, efectivamente, la serie está ambientada en una Escandinavia del siglo pasado.

Otro aspecto que me resultó muy llamativo es la música de la serie, pues tiene un sonido que me recuerda a bandas de synth-pop como M83 mezclado con las guitarras suaves y melódicas del rock indie en las partes más “intensas” de la serie.

Por otro lado, algo que me resultó conflictivo en la serie es el hecho de que los episodios son muy auto conclusivos, es decir, presentan un problema al inicio del episodio, que se cierra al final del mismo. Sin embargo, es de aplaudirse el hecho de que los problemas se solucionan de forma “pacífica” y, con inteligencia en la mayoría de los casos, esos mismos cierres son los que afectan la percepción de profundidad en el desarrollo de los personajes, principalmente en el caso de los secundarios, como lo son los amigos humanos de Hilda.

Como mencioné al inicio, hay un par de arcos desperdiciados en mi opinión, y es que podían dar lugar a un desarrollo más maduro de la serie, sin la necesidad de invadir el aspecto “infantil” de la serie, haciendo que la serie se volviera un producto más ameno para todo el público (si bien el público objetivo son los niños en sí).